PROYECTOS

Proyecto de borde
Instalaciones
1999-2005


-Proyecto de Borde: Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia, Chile (septiembre - noviembre 1999)
- Proyecto de Borde, Despliegue: Fuller Museum of Arts, Brockton, MA, EEUU (marzo - mayo 2002) / Curadora: Denise Markonish
- Proyecto de Borde, Pliegue: Latincollector Art Center, NY, EEUU (julio - septiembre 2002) / Curadora: Tatiana Flores
- Proyecto de Borde, Portable Affairs: Artspace Visual Art Centre, Sydney, Australia (julio - agosto 2005) / Curador: Nicholas Tsoutas

 

Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes, FONDART: 1999, 2001 y 2005
Beca DIRAC, Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Chile: 2001 y 2004

Proyecto de Borde fue una serie de exposiciones de sitio específico de un grupo de artistas chilenas, que plantean un conjunto articulado de obras de sitio específico y trabajos textuales, en torno al concepto de borde como límite y juntura.

 

- Soplo
Pigmento rojo
16 x 8 mt
MAC Valdivia, Chile, 1999

- El Patio de Atrás (Pasaje)
Mosquiteros, entretela sintética y pigmento negro
2,40 x 2,50 x 5,12 mt
Fuller Museum of Arts, EEUU, 2002

- El Patio de Atrás (Filo)
Pigmento negro
0,50 x15,35 mt
Fuller Museum of Arts, EEUU, 2002

- El Patio de Atrás (Paso)
120 bolsas plásticas y agua 0,29 x 50,00 mt
Fuller Museum of Arts, EEUU, 2002

- El patio de atrás (La caverna)
Pigmento negro
3,00 x 3,30 x 6,30 mt
Latincollector, EEUU, 2002

- Borderline
Cinta reflectante sobre 10 paños de entretela
sintética y 10 tubos de luz fluorescente
Dibujo con cinta reflectante sobre el muro y video proyección
Dimensiones variables
Artspace, Australia, 2005

 

 

El Respiro de un Espacio (extracto)
Denise Markonish, 2002

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Piense por un momento en su respiración, en la rítmica expansión y contracción de su pecho, en el sutil sonido del pulso en sus oídos. Piense en la manera que la luz atraviesa una habitación, jugando entre las sombras. Sienta cómo la brisa apenas sopla a través de su ropa. Un despertar de los sentidos. Respiración, ritmo, luz y aire dan forma a las instalaciones de Proyecto de Borde: Arte Reciente de Chile. Las artistas, Paz Carvajal, Mónica Bengoa, Claudia Missana, Alejandra Munizaga y Ximena Zomosa, despiertan nuestra percepción con sus ambientaciones efímeras. Sus obras están cargadas de silencio, activando el espacio neutral de la galería, viviendo y respirando, mientras entramos y circulamos dentro de su sistema. La noción de sistema circulatorio se filtra y une a todos estos proyectos, tanto en la temática individual, como en la relación de cada una con el espacio físico y psíquico que ocupa. Pero al final de cuentas, es el espectador quien hace la conexión final.
Proyecto de Borde presenta el trabajo de cinco artistas de Chile, que exponen por primera vez colectivamente en los Estados Unidos. Representando una generación de reinvención, Carvajal, Bengoa, Missana, Munizaga y Zomosa, trabajan con los cambiantes bordes políticos y artísticos de su tierra natal. Ellas pertenecen a una nueva generación de embajadores culturales, que han trascendido sus propios límites para crear una visión más global del arte contemporáneo. Para esta exposición han desarrollado una serie de obras específicas que apuntan a una política de lo cotidiano y a la formación de una identidad más allá de posibles estereotipos. Cada instalación se apoya en las experiencias vitales y motivaciones de la vida diaria. Materiales, imágenes y recuerdos del hogar y lugar, manifiestan un sentido subyacente de lo femenino. Hablan de pérdida, huellas, intimidad y la sutileza de espacios que respiran.
... La obra de Missana explora el espacio arquitectónico y las marcas que dejamos en los lugares que habitamos. En el pasado, ella ha producido lo que llama "intervenciones gráficas" en casas abandonadas, el paisaje chileno y galerías de arte. Sus intervenciones consisten en señalar elementos arquitectónicos existentes o patrones de retículas geométricas de los espacios. Missana cubre el piso con una fina capa de pigmento en polvo. El color se filtra dentro de las ranuras y fisuras, revelando lo invisible bajo nuestros pies. Con su obra El Patio de Atrás (Paso), Missana cuelga mosquiteros sobre el muro, perpendiculares a rectángulos de pigmento negro sobre el piso. Estas redes fantasmáticas recuerdan umbrales y parecieran sostener cuerpos imperceptibles, revelados por su sombra en el suelo. En el bosque afuera del museo, ella genera una segunda obra titulada El Patio de Atrás (Senda). Esta intervención consiste en una línea de bolsas plásticas llenas de agua, indicando quizás el camino que estos cuerpos han seguido.

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Proyecto de Borde, Portable Affairs (extracto)
Jacqueline Millner, 2005
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La instalación de Claudia Missana también funciona con la metáfora de la línea y la referencia al píxel. Borderline se compone de diez lienzos translúcidos blancos suspendidos del techo, sobre el cual se ha inscrito el contorno de un mapa en pequeños cuadrados de cinta reflectante que se asemejan a píxeles. Mientras los lienzos se mecen con el movimiento en el ambiente, la cinta captura la luz de los tubos fluorescentes situados en el suelo, y la línea destella como si estuviera electrificada, como si el espacio estuviera crepitando con rayos.
La preocupación de Missana es la articulación del espacio. Ella se propone dar voz a los espacios silentes que pasamos por alto y desatendemos, y a recordarnos la manera en la cual nuestra presencia necesariamente cambiará el significado de cualquier lugar. En instalaciones anteriores ella ha trabajado con materiales efímeros y perecibles, como pigmentos de color en polvo y bolsas de plástico rellenas con agua, ubicados en lugares públicos o privados. De una manera que recuerda a las poéticas instalaciones de Félix González-Torres, la obra es corroída y gradualmente borrada (incluso inhalada o difuminada) por el espectador, pero en el proceso éste es llevado a una aguda conciencia de su propia existencia fenomenológica. Los elementos materiales desaparecen o son eventualmente eliminados, dejando poca o ninguna huella – ni la más leve pisada - en el espíritu de viajar aliviado de peso innecesario. Aún más, lo que aquí es crítico, es el intercambio o la negociación de la frontera entre el espectador y el espacio.
Al mantener este acercamiento en Borderline, Missana ha empleado materiales que sutilmente interactúan con su ambiente y con el espectador. Los lienzos están hechos de entretela sintética usada para forrar ropa: es absorbente y a través del tiempo cambia de color al atrapar el polvo y las partículas a su alrededor. La cinta reflectante cobra vida con la luz ambiental y los movimientos de los espectadores que pasan. Este elemento interactivo es crucial para el trabajo; subraya la contingencia del borde presente en los lienzos. La permanencia e impenetrabilidad de fronteras políticas y geográficas, como dice la artista, no son sólo ilusorias, sino muchas veces tienen consecuencias brutales. Al ser las fronteras vigiladas, sólo aquellos reconocidos como legítimos pueden permanecer dentro, mientras que aquellos que amenacen la integridad de la frontera son expulsados, excluidos o exterminados. Missana evoca así la historia reciente tanto de Chile como de Australia, dibujando una línea a lo largo de la costa de ambos y de una costa a la otra.
La referencia a la violencia que Chile experimentó bajo la junta militar es explicitada en el componente de video de la instalación, en donde Missana ha emparejado el testimonio sonoro de crímenes y abusos, con las imágenes de la línea costera que ha representado en abstracto en los lienzos. ¿Geografía benigna, historia maligna? ¿O está cada una implícita en la otra?
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